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Allá voy

lunes, 31 de enero de 2011
He procurado en todos mis artículos, no escribir acerca de política, pero creo que sería un necio si no plasmara en unas cuantas palabras y lo atónito que me dejan todas las cosas de las que estoy siendo testigo, al igual que el resto de la población de este país.
No entiendo cómo hemos llegado a esta situación. O mejor dicho si lo entiendo, pero no comulgo con la forma de no respuesta por parte de los ciudadanos, ya que a mi modo de ver, la situación se nos está escapando de las manos y nadie hace nada por solucionarlo, y lo que es peor, parece que las personas han entrado en un estado de hipnosis profunda que hace que todo pase a su alrededor sin que ni siquiera les pique la curiosidad.
Hace pocos días el gobierno (que eligieron democráticamente personas que creían firmemente que nos iban a gestionar de una forma adecuada y que supondría nuestro bienestar) nos dijo que tendremos que cotizar a la Seguridad Social durante un tiempo no inferior a los 39-40 años para poder cobrar la jubilación. Y aquí no ha salido ninguna voz pensante, a decir las cosas claras, cómo es el hecho de que si tenemos que pagar durante todo ese tiempo, ¿a qué edad tendremos que ponernos a trabajar para poder cumplir con ese periodo de tiempo de cotización?
Me explico. A estas alturas a nadie se le escapa que los chavales que estudien una o dos carreras universitarias, (ya que parece, que si no se tiene una formación universitaria, no eres nadie) y que además estudien un mínimo de dos idiomas, puesto que sin ellos las posibilidades de encontrar trabajo, se reducen drásticamente, y hacen algún “Máster”, e intentan trabajar en algún sitio para sacarse unos eurillos, y además intentan hacer algunas prácticas en algún sitio relacionado con lo que están estudiando, creo sinceramente, que no van a empezar a trabajar antes de los treinta años.
Si a estos treinta años les sumamos todos los que tienen que cotizar a la seguridad social, a mí no me salen las cuentas, ya que tendrían que jubilarse con 70 años, pero claro, de esto no interesa hablar.
Por otro lado, ¿cuál sería la empresa que tendría durante cuarenta años a sus empleados, sin despedirles y deshacerse de ellos utilizando un ERE, o cualquier otro método válido, para meter sangre nueva, y que les permitiera tener más beneficios, de los que les reportaría una gente tan anciana trabajando en la misma?
Veo todo esto y me sorprende que nadie haga nada, o mejor dicho que nadie diga nada al respecto. ¡Qué apatía tiene mi país¡
Mensaje para todos nuestros hijos: IROS DE ESTE PAIS, A GANAROS LA VIDA, A UNO DONDE SE OFREZCAN OPORTUNIDADES Y SE OS VALORE DEBIDAMENTE.
Lo siento por las nuevas generaciones. ¡QUÉ GRAN MENTIRA¡ Pero tenemos, futbol, buen tiempo, tapas, cerveza, vino, playas, fiestas toros y eventos deportivos varios, que hacen que nuestras mentes estén bien distraídas y no pensemos en lo realmente importante, por no hablar de los programas de la televisión, que son “programas mata- neuronas”
Son ya 5.000.000 de parados y subiendo. Si antes, con diferentes tipos de gobiernos, siempre teníamos un millón, millón y medio de parados y nunca fueron capaces de colocarlos ¿cómo vamos a colocar 5.000.000?

No estamos en crisis

lunes, 5 de julio de 2010
Me cuesta mucho hacerme a la idea de que estamos en crisis. Lo digo porque, si ustedes intentan reservar algún hotel en la costa, cualquiera que sea, se encontrarán, con que, es sumamente difícil hallar plazas libres, pero lo que es peor, no han bajado el precio de las mismas.
Se siguen viendo las terracitas de la ciudad, llenas de gente, consumiendo, gastando, a todas horas "a rebosar". Los centros comerciales están "a reventar" de personas que siempre acaban comprando algo. Los precios en los restaurantes, no han bajado lo más mínimo y en las tiendas de ropa, tienen unos precios que le quitan el hipo a uno.
Paso a decirles, sea de paso, alguno de los trucos, que utilizan las tiendas de ropa, muebles, decoración y demás, para captar a los clientes y hacerles picar. Colocan en los escaparates, unos carteles llamativos, con grandes y coloridas letras, en los que se destaca que se están yendo, que cierran los pobres por liquidación y uno piensa, ¡pobriños! que no les ha ido bien ¡y claro! entramos para ver si podemos conseguir algo a buen precio y no nos damos cuenta de que, aunque pongan que lo han rebajado un tanto por ciento, resulta, que previamente, los han "inflado" con lo que al final, queda de la misma forma en que estaban.
Para colmo, cuando se han tirado varios meses utilizando esta técnica, van y ponen un cartel bien grande que dice: “NOS QUEDAMOS”.
Ahí va eso y tengan mucho cuidado, con los timos de estas tiendas, que abundan por doquier.
Les voy a contar algo muy curioso, que veo cada día con gran expectación, y es el hecho de que en la bolsa de taxis de la terminal 4, del aeropuerto de Barajas de Madrid, existe una cafetería restaurante, en la que los únicos que pueden consumir sus productos, son los taxistas y cuál fue mi sorpresa  cuando al acudir a la misma para tomar algo, pensando que los precios eran sustancialmente más bajos (ya que tienen una clientela constante de unos 1500 taxistas a todas las horas del día)  resulta que, todo lo contrario, que no es que los hayan bajado, sino que más bien, están bastante altos.
Si ésto no es robar, pues que venga Dios y lo diga. Me imagino cuantos negocios de hostelería, quisieran contar con esta clientela fija, todos los días del año...

Las motos

Día tras día, me encuentro por las calles de mi ciudad, o bien por las carreteras, un montón de motos que me adelantan, sin respetar, ni los límites de velocidad, ni la distancia de seguridad y lo que es peor, por el lado derecho, poniendo en peligro la integridad del resto de conductores.
Es curioso, cómo tenemos que ver y escuchar las campañas que hace tráfico, para que tengamos en cuenta que no estamos solos en la carretera y que también circulan las motos, pero yo me pregunto ¿Por qué no se hacen campañas para concienciar a los motoristas de que respeten las normas de circulación? Tal vez de esa manera, no habría que poner protecciones en los quitamiedos, ya que de esa manera, se reducirían drásticamente los accidentes de circulación de los mismos.
Es cierto, que hemos conseguido que se pongan el casco, pero ¿cuánto tiempo necesitaremos, para meterles en sus "duras cabezas", que es muy importante respetar, no ya solo, las normas de circulación, sino al resto de los conductores?.
Pareciera, leyéndome, que tengo algo en contra de los motoristas, nada más lejos de la realidad, ya que por otros lado, podría decir lo mismo de los conductores de coches, pero me toca la fibra sensible y se me activan los neurotransmisores del miedo, cuando circulando en compañía de mi familia, estas personas, ponen en riesgo la vida de mis seres queridos.
Un poquito de por favor, que ustedes, tampoco circulan solos por las carreteras y las ciudades.

Las huelgas

Ya es verano y, como siempre, llegarán las temibles huelgas de los trabajadores de los transportes, bien sea por carretera, aire o ferrocarril.
Hemos empezado por la de los trabajadores de Metro, que dicho sea de paso, no quiero relacionarla con las que sufrimos todos los años, pero que ha dado el pistoletazo de salida, para que comiencen las demás.
Año tras año, observamos como un grupo de personas, tienen en sus manos, el futuro y destino de nuestras vidas. Si se lo proponen y créanme, que es así, "nos martirizan", hacen que comencemos las vacaciones con estrés, angustiados, perdiendo tiempo y dinero, que nadie nos repondrá nunca jamás... Y encima agradecidos cuando, tras martirizarnos todo lo que pueden, deciden que ya es hora de volver a la normalidad, dado que han conseguido que les suban el sueldo lo que ellos quieran y además, seguramente, una serie de beneficios de los que antes no disfrutaban y de los que no disfrutaremos el resto de los mortales.
Mucho me temo, que tras la huelga de Metro, vendrán la de los pilotos de aviones “que los pobres, no llegan a final de mes” y una vez finalice ésta, se unirán los conductores de autocares de larga distancia y los de los trenes de largo recorrido, que si no, ésto no funciona.
En fin, les deseo unas felices vacaciones y que no se las compliquen demasiado.

Estoy alucinado

sábado, 1 de mayo de 2010
Felicidades a los supermercados, que se encuentran en los aledaños de la ciudad universitaria de Madrid, porque han conseguido, que casi, la totalidad de los estudiantes, si es que se les puede llamar así, no lleven en sus manos, o colgados de sus hombros en mochilas, lo que deberían ser los libros, que el día de mañana, les proporcionen una formación adecuada, para poder enfrentarse a la jungla, que es la lucha por conseguir un buen puesto de trabajo. Lo que han logrado es tener una facturación importantísima, gracias a la venta de alcohol de todos los tipos, ya no necesitan vender ningún otro producto, distinto de los mencionadlos, porque a poco que lo pensemos, con toda la clientela potencial de la que disponen y que se acerca a sus locales, no necesitan de nadie más.
Es lamentable, cómo se les ve, con las manos llenas de bolsas de esas marcas, repletas de botellas de vino, cola, whisky, cerveza y sobre todo, hielo, mucho hielo.
Yo me pongo a pensar en todas esas personas que conozco y que sé de buena mano que han dado el callo duran te toda su vida académica y que no se permitieron una distracción, para poder conseguir un buen trabajo el día de mañana y aún así les ha costado lo suyo, así que no entiendo qué futuro les espera a todos estos chavales que un jueves por la tarde ye están dando al alcohol desde edades tan tempranas.
¿Qué futuro creen que les espera? A lo mejor al ver que no tienen ninguno y por descontado que no tienen espíritu de sacrificio y superación, no ven otra salida que matar el tiempo con alcohol en su interior, que al menos les harán ver la realidad distorsionada debido a sus efectos alucinógenos.

El comportamiento de los aficionados

martes, 20 de abril de 2010
Meses atrás, tuve la oportunidad de asistir a algún partido de futbol. No es que yo sea un seguidor de este deporte de esos que no pueden vivir, o comer, o dormir si pierden sus respectivos equipos, pero la verdad es que le voy cogiendo con el paso del tiempo, cierto gustillo, a eso de ver algún partido de mi equipo. Eso sí, siempre que lo den por abierto y desde el salón de mi casa, que es realmente donde me encuentro a gusto, o por invitación de algún amigo, a verlo a su casa.
Pero lo que quiero expresar, es mi sorpresa, cuando al asistir, como ya he mencionado anteriormente a los partidos, descubro, la falta de educación de los asistentes al campo y la falta de respeto, por los demás, al no parar de insultar a los jugadores, bien sean del equipo contrario, o de su propio equipo, si entienden que no lo están haciendo bien.
Me quedé asustado, viendo tan lamentable espectáculo y comprobando, para mi desesperación, que a la actitud impropia de estos seguidores, les acompañaba la mirada de aprobació9n de muchos de los niños que acudieron al campo, para ver las jugadas de su amado equipo.
Cuanto nos queda por aprender de los comportamientos de otros seguidores en otros deportes, como por ejemplo en el tenis.
Un poquito de por favor.
Les ves, cómo se insultan, entre ellos mismos, acuden al campo, muchos de ellos con alguna cerveza de más y luego nos extrañamos que se monten peleas dentro del campo de futbol.
Enseñemos a los niños otros valores, cómo son el respeto por los demás y la buena educación.

Que empiece la competición

domingo, 4 de abril de 2010
Es curioso, cómo cuando uno cree, que ha terminado con todo eso de los trabajos manuales, que nos mandaban en el colegio, pues resulta, que volvemos a empezar, porque nuestros hijos, vienen a casa con un montón de tareas, que sus profesores, se empeñan en que hagamos nosotros y no ellos.
Y aquí, es donde descubrimos, que nos sale la vena competitiva y nos esforzamos, por qué los trabajos que les han mandado, sean poco menos que obras de arte.
Al principio nos quejamos, de que siempre están mandando demasiados trabajos, pero cómo al final, no nos queda otra que hacerlos, pues nos esmeramos, para que el de nuestro hijo, sea el mejor.
Y uno podría pensar, pues que lo hagan los niños, que para eso se lo han mandado a ellos, pero si nos fijamos bien, descubriremos, que no puede ser, porque les dicen, que utilicen una serie de técnicas, como por ejemplo, el de la costura, que ya me dirán a mí. Cómo no sea que el chaval, nos haya salido un superdotado y haya nacido con la predisposición para hacer el punto de cruz, pues no veo yo, cómo va a poder hacer el dichoso trabajo.
Y llega el día de llevar los trabajos al colegio, pero cómo uno sea un poco torpe, se puede morir de la vergüenza, ya que hay trabajos, que parece que los ha hecho un profesional del marketing.
Recuerdo una vez, que mi hijo tenía que hacer al gallo Kiriko, comiendo semillas, de entre la caca y cuando lo llevamos al colegio, yo no hacía mucho por mostrarlo, porque, cuando empecé a ver los gallos de los demás, comprendí, que habían ganado la primera competición, pero no me preocupé mucho, porque quedaban muchas más, como por ejemplo, la de hacer pasteles, bizcochos y llevar el mejor aperitivo para los niños, cuando es el cumpleaños de uno de ellos.
También están las celebraciones de las fiestas de cumpleaños, que cada uno, intenta que sean mejor, que la de los niños que han celebrado antes las suyas.
Esperemos, que impere la cordura y dejemos que las cosas, se sucedan de una manera normal y que los niños tengan cosas a sus alrededor que les hagan disfrutar de la infancia. Y esperemos que los trabajos que se les manden, aunque sean para compartir un tiempo con los padres, que puedan hacerlos ellos, por sus propios medios, aunque necesiten la ayuda puntual de los padres.

El parque del olvido

Recientemente me he sacado el abono anual del Parque de Atracciones de Madrid y cuál fue mi sorpresa, al acudir por primera vez al mismo, cuando descubrí, que todas aquellas atracciones, de las que disfrutaba cuando era niño y no tan niño, han desaparecido, para mi frustración.
Estoy tremendamente decepcionado, no ya por no encontrar aquellas atracciones, sino, porque han dejado más o menos la mitad de las que había y de ellas, sólo funcionan unas pocas, pues a pesar de que estamos a las puertas de que la gente acuda en tropel al parque, muchas de ellas están cerradas por reforma.
Por lo tanto, he sacado un abono anual para un parque del que tan sólo voy a disfrutar, cuando lleve a mi hijo a la parte que han destinado para los niños.
Tengo unos amigos, con los que ido al parque y también al de la Warner y en las dos ocasiones me han dicho, que el parque que se encuentra en Salou, les da mil vueltas a estos dos y qué razón tenían cuando reflexionando un poco, me decían que no entienden cómo una ciudad como ésta, que es la capital de España, no disponga de un parque en condiciones, más teniendo en cuenta la de turistas, que acuden a la ciudad y más con el buen tiempo.
La parte positiva, es que nos regalaron unas entradas para ir a Faunia, que se ve, que tenían claro que nos iba a decepcionar el parque y así de esa manera lo llevaríamos mejor.
Lo bueno que tiene el parque, es que es de los pocos sitios, que te permiten meter algo de comida y puedes hacer una pequeña merienda, cómo si estuvieras en el campo y además hay mucho sitio para aparcar el coche y no te cobran por ello.
Señores responsables del parque, intenten invertir algo de dinero en el mismo para que los madrileños y los que no son de aquí, “que me consta que los hay y son muchos” podamos disfrutar de un parque a la altura de esta gran ciudad.
Gracias.

Si yo mandara

domingo, 28 de marzo de 2010
Si yo mandara, intentaría que cuando llueva, no tuviera nadie el problema de intentar visualizar las líneas de la carretera, ya que, con la lluvia, no se ven. Pondría una pintura reflectante, que no impidiera que se vieran las líneas.
Si yo mandara, intentaría que todas aquellas personas, que cuando nos tenemos que dirigir a ellas, para que nos hagan alguna gestión y no prestaran toda la atención necesaria en ello, se les despediría sin ninguna contemplación y de esa manera, nos fuese a todos, mucho mejor.
Si yo mandara, haría que el “espabilao” de turno, que se encarga, de enviar las fotos, que se toman a través de las cámaras, que se ponen en barrios, en los que sólo pueden pasar residentes y vehículos de servicio púbico, fuera a la calle, cuando tras comprobar, que el vehículo de la foto es de servicio público y aún así lo envía, con la consiguiente denuncia.
Si yo mandara, evitaría que se pidiera una fortuna, cuando vamos a comprar un piso, si no cumpliera con unas normas mínimas de estética, ya que por lo que piden, que menos que se esmeren un poquito y hagan bonitos los edificios y siguiendo siempre un mismo patrón arquitectónico, para no tener que avergonzarse, cuando uno va por la periferia y ve esos mostrencos cuadrados, de ladrillos rojos.
Si yo mandara, haría que todas esas personas, que llevan los perros sueltos, cuando saben "de sobra" que está prohibido, se les retirara la custodia de los mismos por un tiempo y se les pusiera multas ejemplarizantes... de la misma forma, haría con los que no recogen los excrementos de los perros.
Si yo mandara, pondría a la salida de discotecas, salas de fiesta y restaurantes, controles de alcoholemia, para que no tuviéramos los demás conductores, que encontrarnos con estas personas, que ponen en peligro nuestras vidas y la de nuestros hijos.
Si yo mandara…

La telebasura

miércoles, 10 de marzo de 2010
Creo que no soy el único, al que le molesta ver, lo que se está poniendo en las televisiones, día tras día.
Nos están comiendo el coco, siempre con la misma basura. A las amas de casa les tienen comidito el tarro con las telenovelas, que por cierto, vista una, vistas todas y las tienen tan contentas. Siempre pendientes de la hora a la que van a empezar, para programarse el día de tal manera, que no tengan algo que hacer, cuando sea el momento de que pongan alguno de estos comecocos.
Por otro lado, si se tienen que ausentar del domicilio, no os preocupéis, que ya aprenderán a programar el aparato de turno, para que cuando lleguen, puedan engancharse a ver esa porquería con la que les están lavando el cerebro.  Eso si, el gobierno tan contento, porque así no les da por pensar en los problemas que hay en esta vida.
Luego están esos programas del corazón en los que están viviendo del cuento, una serie de personas desde hace muchísimos años y siempre son los mismos. A ver, me contarán que tiene que ofrecer Belén Esteban a esta sociedad. Pues lleva ya un puñado de años hablando de los mismo ¡ENTIENDES! Es más, hasta le dan la oportunidad de dar las campanadas de navidad. Y no hay nadie que la quite de la caja tonta, porque hay un montón de gente, con la cabeza con muchos espacios libres en su interior, a las que se les puede rellenar con las historias de gente cómo la mencionada.
El caso, es que cada vez, hay más programas de este tipo y siempre con las mismas personas, que se van cambiando de cadena y que lo único que tienen que hacer, es exponer sus miserables vidas delante de los demás, para que haya alguien que les pague por ello.
Pero ellos, no tienen la culpa, más bien diría yo, que son bastante listas, por aprovecharse de ello, porque al otro lado de la caja tonta, hay seres tontos, a los que les interesa lo que tengan que decirles y en el lado opuesto hay una serie de personas, que les pagan por ello. Y luego la gente formándose para tener un buen trabajo y si se hacen médicos, por ejemplo, para salvar vidas, que tontería, prepararse tanto, para que luego haya un tipo de personas, que sin preparación ninguna, ganen más dinero que un profesional que tiene una responsabilidad muy grande en el trabajo.
Un poquito de por favor, que se les van a destruir las pocas neuronas que les quedan.

Los apropiadores de historias

lunes, 8 de marzo de 2010
No sé, si conocerán a alguna de las personas que les voy a describir, pero yo conozco algunos casos y de verdad, que es para preocuparse y quedarse helado, cuando uno escucha lo que sale de sus bocas.
Suelen ser personas, que deben de tener un defecto de fábrica en su interior. Todos solemos, “cuando contamos historias, o alguna cosa que nos ha pasado, o que hemos visto o escuchado”, exagerar de alguna manera y magnificar lo que queremos contar a otras personas, para de ésa manera sentirnos más importantes.
Pues lo dicho, que conozco algunas personas, que cuando estás con ellas, se ponen a contar historias, que generalmente, siempre son las mismas y que no se dan cuenta, de que te les han contado hasta la saciedad, porque yo imagino deben ser personas, que no deben tener muchos amigos y a los pocos conocidos que tienen, les ponen en el aprieto de tener que escucharlas día sí, día también.
Y claro, ¿qué haces? ¿Les dices que ya te lo han contado y te arriesgas a que se sientan ofendidos y dejen de hablarte, “que por otro lado, no estaría mal”, o por educación, te callas y sigues aguantando la pesadilla en la que te meten sin tú quererlo?
Pero todavía hay un tipo más preocupante de individuos que se engloban en este tipo, del que les estoy hablando y son aquellos que se apropian de las historias de los demás, cómo si les hubiera pasado a ellos. Esto me ha pasado en muchas ocasiones y doy gracias a que he tenido a personas cerca de mí, que se han quedado sorprendidos al escuchar de la boca de estas personas historias que me3 han pasado a mí y que al retirarse ésta persona, me han hecho el comentario de ¿pero te has dado cuenta de lo que ha dicho? Si eso te pasó a ti.
En fin, cómo en este mundo tiene que haber de todo en la viña del señor, dejemos que sigan con sus fantasías y que nos sigan dando la lata con historias que en muchos casos, las conocemos de sobra porque nos han pasado a nosotros, pero que por otro lado, las escucharemos de una manera diferente, ya que la van a contar de manera tal que parezca que les ha pasado a ellos y siempre la van a exagerar todo lo que puedan, dentro de unos límites normales, claro.

Las colas

miércoles, 3 de marzo de 2010
Es curioso, pero tengo el convencimiento de que a todos les ha pasado alguna vez y sabrán muy bien a que me refiero con lo que les voy a contar.
Todos hemos sufrido interminables colas, para acceder a algún sitio en el que estuviéramos interesados, Cómo estamos bastante tiempo en la misma, nos da por mirar a los demás y examinarlos de arriba abajo. Les criticamos en nuestro interior, pero de lo que estamos muy atentos, es del hecho de que no se cuele nadie. Eso, podría provocar un cataclismo. Todos empezarían a gritar y protestar, con lo que la persona en cuestión, tendría que hacer frente a una situación muy desagradable.
Todo esto, siempre suele pasar de la manera que les acabo de describir, siempre desde el punto de vista de las personas que no están al comienzo de la cola. Pero la cosa cambia, cuando nos encontramos de los primeros en la misma. Todo adquiere una importancia extrema y se hacen marcajes al hombre, casi cómo en el futbol.
El otro día, madrugué para ir a hacer una gestión a la administración y llegué con dos horas de antelación. Era el sexto y estaba bastante contento, si es que se puede estar contento de tener que estar de pie durante dos horas hasta que abran las puertas.
Pero en fin, es lo que hay. Y hay es a donde voy, todos pendientes unos de los otros. La gente va llegando y van pidiendo la vez. Todo marcha bien, hasta que llega el de turno, que no pide la vez y todos nos miramos, con una complicidad, cómo dando a entender con la mirada que si intenta colarse, le linchamos. Luego, mas tarde, después de que haya llegado esa persona, llega otra que si que pide la vez y todo se vuelve a aclarar, pero esto suele suceder unas cuantas veces a lo largo de la espera.
Otro punto a tener en cuenta es el de ir colocándonos al lado de la puerta, de forma que nadie se intente colar por delante de nosotros, pero ahí, es cuando la persona encargada de abrir las puertas, decide que la mejor manera de destrozar todos nuestros esfuerzos por que todo esté controlado, se lo carga, ya que decide abrir una puerta distinta de la que nosotros creíamos.
Otra cosa que se suele hacer durante el rato de espera, es intentar ver por encima de los hombros de las personas que están leyendo el periódico y que nosotros no llevamos, para no tener que andar cargando con más de lo que creemos que podemos tener en las manos. También están los que fuman, que al principio, de vez en cuando, salen a fumar un cigarro, pero cuando se acerca la hora de que abran, aunque falten 45 minutos, estos ya ni se mueven aunque se estén fumando por dentro.
¡Qué curiosas son las colas!

La incertidumbre

miércoles, 17 de febrero de 2010
En estos días que corren, no es difícil encontrarse con personas que lo están pasando mal, económica y personalmente. Sólo tiene uno que salir a la calle y relacionarse con los demás para comprobar esto que les cuento.
Hablas con tu jefe y te dice que los clientes que durante tantos años le han estado dando trabajo y pagando, ahora parece que no quieren saber nada de él. Se pasa todo el día haciendo llamadas de teléfono, para conseguir cómo única respuesta: “ahora no es buen momento”
Y claro cómo si para los demás lo fuera. No se dan cuenta de que si ellos no pagan, mi jefe a su vez, no puede pagar a sus empleados y demás colaboradores, que a su vez, no podrán pagar sus facturas y sus hipotecas. Y claro, los bancos no entienden de si es un mal momento, o bueno. Estos no llevan de serie la sensibilidad, ni la comprensión.
Hablas con los jefes de pequeñas y medianas empresas y no saben, si podrán aguantar un mes más. Todo esto, a su vez genera un miedo en los trabajadores de esas empresas, que día a día, van viendo lo mal que está la situación económica de su compañía y no saben si tendrán dinero para afrontar los pagos de la casa, el colegio de los niños, o las letras de todas esas cosas que se han comprado a cómodos plazos con cómodos préstamos.
Creo que deberíamos reflexionar, acerca de cómo se pagan los trabajos realizados. Propongo que por anticipado se cobre la mitad de lo presupuestado, para que así de esta manera a nadie le dé por echarse atrás a la hora de satisfacer los pagos del que ha realizado un trabajo para nosotros. Esa manera de pagar aplazadas las cosas, nos ha llevado hasta donde estamos en este momento. “Mire usted, si no tiene dinero para pagarme cuando le haya realizado el trabajo, pues entonces es mejor que no me llame”.
Por otro lado, todo esto que les cuento, tiene una doble lectura y es lo que influyen en nuestras vidas. Me refiero a que todas estas preocupaciones, se llevan a casa y se comparten con los miembros de la familia. Ni que decir tiene, que generan multitud de discusiones y malos rollos, que por otro lado, no son culpa de ningunas de estas personas, más bien diría yo del funcionamiento en que está sumergida la sociedad y que cómo último actor en esta serie, el que paga los platos rotos de una manera más cruel, es el trabajador-currito.

El trato en los hospitales

martes, 2 de febrero de 2010
Me gustaría empezar este artículo deseándoles que nunca tengan que ir a un hospital, o centro sanitario, pero tengo claro que eso no va a pasar, pues tarde o temprano tendremos todos que pasar por allí a hacernos alguna revisión de kilómetros.
Sé que es incidir en lo mismo de muchas otras veces, pero no puedo dejar de comentaros lo bien que nos iría a todo el mundo si en esos puestos de trabajo, especialmente, hubiese personas que amaran su trabajo.

Yo entiendo que debe ser complicada la administración de un hospital y que se intenta recortar costes por todos lados, para que todas las personas de este país, podamos seguir disfrutando de la ”sanidad gratuita" pero al margen de todo ésto, creo que los pacientes nos sentiríamos menos agraviados si, cuando llegáramos al hospital, recibiéramos suficiente información de lo que nos pasa, del tratamiento a seguir, del por qué de las "esperas" y ,sobre todo, de si las personas que nos atienden transmitieran seguridad y amabilidad hacia nosotros.
La sanidad está colapsada, pero hay cosas que no se explican, como es el hecho de que intenten derivar enfermos hacia otros hospitales, y luego te enteres de que tienen habitaciones y camas libres en el que has optado por acudir.
Probablemente tengan sus explicaciones y muy convincentes,¡seguro! pero ¡que trabajo les cuesta dar una serie de explicaciones! para que todos quedemos contentos y, lo más importante, "el enfermo", que es el que realmente necesita una respuesta a sus problemas.
No quisiera olvidarme de todas esas personas que trabajan en el ámbito sanitario y que, a mi modo de entender, no se merecen esos puestos (que yo entiendo que deberían ser para personas que, aparte de estar cualificadas, sean personas que amen el dispensar un trato de amabilidad y cariño hacia los enfermos). Hablo con conocimiento de causa, ya que he trabajado en la sanidad y he podido comprobar y asustarme del trato que se dispensa a los enfermos.
El mensaje sería, si no tienes vocación, ¿a qué vas? ¿a putear a los demás?

Las llamadas comerciales

Les habrá pasado más de una vez, que estando en casa o en el trabajo, recibimos llamadas comerciales, que "a uno" de la sensación de que es una persecución para hacerse con clientes nuevos.
Es posible que si aceptamos que nos informen acerca de su producto, estemos cometiendo un grave error y me explico. Un día se me ocurrió aceptar la llamada de una de esas empresas de banda ancha.Yo ya tenía contratada una con otra empresa, pero bueno por escuchar, pensé no pasa nada, y ahí está el error, porque cuando acabas la conversación es cuando vienen los problemas. Si resulta que por un casual tú has mostrado cierto interés en lo que te están contando, ellos lo que entienden es que es mejor que por su cuenta te den de baja en la operadora con la que estás trabajando y que te den de alta con la suya. Así que un buen día, cuando vas a conectarte a internet, descubres que no puedes y claro, llamas a tu empresa de toda la vida, con la que estás contento y descubres que te informan de que no eres cliente suyo y de que perteneces a otra compañía.
Y yo me pregunto, ¿acaso yo he dado el consentimiento para que se me cambie de compañía o a alguien de la operadora con la que estoy trabajando no se le puede ocurrir llamar a ese abonado, que por lo visto se está yendo con la competencia? Creo imaginar el por qué de esta desidia. Seguramente es porque ellos hacen exactamente lo mismo con los clientes de las demás operadoras.
Y bueno, hoy en día estoy con esa compañía, que sin mi autorización me dieron de alta con ellos, porque todos sabemos lo complicado que es darse de baja de una de estas empresas, pero lo curioso del caso es que un día recibí una llamada telefónica de mi anterior operadora preguntándome si quería cambiarme y ese fue mi día, porque me desahogué cantándoles las cuarenta y diciéndoles lo poco que les importó que otra compañía hiciera estas prácticas en sus propias narices y la poca información de la que disponen los operadores, que llaman a los potenciales clientes , sin ni siquiera tener conocimiento de que ya habían sido clientes suyos.
Esto que cuento y que es cierto, tengo conocimiento de que les ha pasado a más personas, así que mi recomendación es que no se acepte hablar con estas empresas, que, por otro lado, siempre llaman con números ocultos, a no ser que tengamos claro que queremos algo de ellas.

La regla de tres

miércoles, 27 de enero de 2010
En estos días he podido comprobar y no con poca preocupación, al tener que ir a hacer unas gestiones al banco, que parece ser que no es necesario que las personas que trabajan en las sucursales bancarias, tengan necesidad de conocer como se hace una simple regla de tres.


Me explico. Al explicarles que necesitaba averiguar qué tanto por ciento me correspondía de un dinero, ellos se limitaban a ofrecerme la calculadora de la entidad para que sea yo el que haga la operación, no vaya a ser que ellos se equivoquen y al meter la pata, luego se lo echemos en cara. Digo esto preocupado porque me ha pasado en dos sucursales del mismo banco y en los dos sitios se limitaron a ofrecerme la mencionada calculadora para que yo haga el cálculo, informándome de que es para que ellos no les genere ninguna consecuencia negativa del tipo de una queja por parte de los clientes.
Ahora yo me pregunto. ¿Qué pasaría si la persona que quiere hacer la misma operación es una persona con escaso nivel de matemáticas básicas y nulo conocimiento de lo que es una regla de tres? Me imagino a esa persona saliendo de la sucursal sin poder haber hecho lo quería y con la sensación de, ¿en qué manos está nuestro dinero, que una persona que trabaja en la banca no sabe hacer la mencionada operación?
Me imagino los requisitos que se piden para entrar a trabajar en un banco: "Se necesitan personas que puedan vender cualquier producto bancario, con don de gentes, que quieran cobrar poco, pero no necesariamente con conocimientos de cálculo matemático".
Luego está la falta de seriedad por parte de estas personas que, cuando te dicen mañana te llamo y de digo algo acerca de…, pues eso que nunca te llaman y eres tú que estando nervioso, porque no te llaman te tienes que molestar en estar llamando a la oficina bancaria y casi siempre recibiendo la misma respuesta: “En estos momentos no está, ha tenido que salir a no se donde , pero cuando llegue le digo que le llame”. Claro y tú pensando que sí, que cuando llegue te llamará.
Háganselo revisar por favor, que su activo más importante son sus clientes.

El ruido

lunes, 25 de enero de 2010
Yo no sé si cuanto mayor se hace uno, más le molestan las cosas de los demás, al menos a mí me lo parece.
Llevo ya bastante tiempo quejándome del ruido que generan otras personas a las que les tiene sin cuidado el perjuicio que puedan causar a terceros.


Por ejemplo cuando llegan las fechas en que todas las poblaciones celebrar sus fiestas y se hacen conciertos por doquier. Parece que a nadie le preocupa que al lado de donde se esté celebrando el evento de turno pueda haber personas que estén enfermas, niños durmiendo, animales a los que los ruidos les vuelven locos, y que en el caso de los perros pueden que les hagan estar ladrando toda la noche y que, de paso, todos sus vecinos tengan que sufrir las consecuencias. Puede haber personas moribundas, a las que no creo que se les este teniendo el debido respeto. En fin tampoco pretendo que las personas cambien, aunque me gustaría, pero he podido comprobar que cada vez que le hago alguna reflexión a alguien sobre esto, siempre me encuentro con la misma respuesta y es que para una vez que son las fiestas al año, nos tenemos que aguantar, como si las personas que he dicho antes se tuvieran que poner enfermas en otras fechas distintas para no aguar la fiesta a los demás.
Es un problema como casi siempre de educación y de respeto hacia las demás personas. Yo me pregunto: ¿no sería conveniente celebrar todos los conciertos en algún sitio retirado donde no se moleste a nadie y donde todo el mundo pueda disfrutar de la fiesta?
Me hace mucha gracia las normativas sobre ruido que se hacen y luego uno se pasa todo el día viendo como se la saltan a la torera todo el mundo.
Por ejemplo, llega el verano, ese tiempo en que muchos de nosotros abrimos las ventanas para dormir por la noche con un poquito de fresco , ya que la casa es un horno y no es plan dormir con el aire acondicionado, y siempre tenemos el mismo problema, llegan los motoristas con esas votos haciendo ruido por el tubo de escape y se pasan toda la noche pasando por delante de las casas para con el ruido que hacen ayudarnos a dormir.
Como siempre es tema de educación, porque si los padres de esos chavales les enseñaran que hay que respetar el descanso de los demás otros gallo nos cantaría, pero que pretendo, si seguro que los padres han ido a comprarles la moto a la tienda y seguramente los padres cuando fueron jóvenes hicieron algo similar.
Espero haberles tocado la fibra sensible.

El ser humano

sábado, 23 de enero de 2010
A veces me pongo a pensar en las noticias que se leen y escuchan en los medios de comunicación, y realmente acabo alarmado, viendo que no se escuchan nada más que noticias sobre asesinatos, guerras y demás.


Si se paran a reflexionar al respecto, creo que llegarán a la misma conclusión que yo. Quiero decir que, ¿no les parece que al menos la mitad de la población tiene genes destructivos? Y si no echen cuentas de que día tras día se escucha que alguien a matado a su pareja, o a parte de su familia. Es que casi todos los días tenemos la misma historia.
Y yo me pongo a pensar acerca de todas los presos que hay en las cárceles y de todos los que faltan por entrar. El que no ha robado ha matado, o cometido algún delito. Quiero decir que todas esas personas , que no son pocas, llevan algo dentro de ellas que, les hace querer infringir el mal a los demás de cualquier manera.
Y es que el ser humano, creo yo, tampoco necesita que se le anime mucho para pensar en hacer el mal, pues yo creo que, cuando se disfruta con el sufrimiento de los animales y de ello tenemos suficientes muestras, “véase los toros, las fiestas populares o como tratan en los pueblos a los perros y demás ganado”, pues me da que pensar que debe de haber una línea muy fina a pasar a disfrutar con el sufrimiento de las personas. Y de ahí los casos de los que utilizan la fuerza física para utilizarla contra sus parejas, aparte del terror psicológico que les hacen pasar en el interior de sus moradas, siempre comportándose como cobardes, ya que si lo hicieran de puertas para afuera se encontrarían con esas otras personas que no tienen ese gen destructivo y se les podrían echar encima.
Hagan un cálculo aproximado de delitos que se cometen en todo el mundo y de todas las personas que están en guerra o dentro de cárceles o reformatorios y se encontrarán con un dato espeluznante acerca de la cantidad de personas que llevan dentro de sí ese no se que yo, que les hace comportarse de esa manera.

Hay otra manera de ser

miércoles, 20 de enero de 2010
A las personas se nos pueden englobar en diferentes tipos, pero a mí de los que me apetece hablar hoy es de las personas que van por la vida con una sonrisa constante y de las que no.


Yo creo que pertenezco a las del primer grupo. Me gusta levantarme por la mañana con buen humor. ¿Para qué levantarse con gesto retorcido? Estoy convencido de que si no lanzas hacia los demás una actitud positiva, se te vuelve todo en contra. Yo me pongo una canción que me guste, que me anime y ya comienzo el día de una manera estupenda.
Ahora creo entender porque a las personas les da por ir haciendo el mal desde que se levantan. Los ves conduciendo y haciendo lo posible por fastidiar a los demás. Te encuentras con esas personas que transmiten una energía negativa en todos los trabajos y claro está llega el momento en que te encuentras con ello, porque están en todos lados.
Me gustan los programas de radio o televisión que generan buen rollo. Entiendo que solo personas que vayan por la vida de una manera feliz, pueden hacer ese trabajo para transmitir energía positiva a las personas que les escuchan.
Yo he pasado por muchos trabajos y me he relacionado con muchas personas y puedo decir que me encontrado con muy pocas personas que te hagan reír o estar a gusto en el trabajo o en su presencia.
Un recuerdo muy especial para todas esas personas que al llegar a un paso de cebra nunca paran cuando ven que hay personas que quieren pasar por el mismo. Me avergüenzo de la conducta del ser humano. Por favor pensar un poco en los demás, que pueden ser vuestros familiares, u amigos los que quieren pasar por ese paso de cebra que día tras día se asusta al ver que en cualquier momento se puede producir un accidente por culpa de la mala leche de las personas, no ya que no sean solidarias, sino que simplemente se limitan a saltarse a la torera las normas de circulación.
Espero haberles tocado la fibra sensible.
Todo con una sonrisa en la cara, nos irá mejor y atraeremos cosas positivas en nuestra vida.

El tráfico

lunes, 18 de enero de 2010
Es curioso que en casi todas las ciudades, las fuerzas políticas siempre se lanzan a la cara el tema del tráfico para hacer sangre de sus adversarios.
A mi modo de ver las cosas, da igual quien gobierne la ciudad en cada momento, o las ideas que se tengan para intentar solucionar el tema de los atascos. Lo que a los políticos les tiene que entrar en la cabeza es que da igual que se critique al que dirige la ciudad y que da igual todos los planes que se diga que se tiene para mejorarla. Las personas que conducimos somos los únicos responsables de que el tráfico sea insoportable día tras día. Nos da igual que estemos en un atasco durante hora y media para ir al trabajo y que nos pase lo mismo para volver a nuestras casas. Nos merece la pena, aunque siempre nos estemos quejando y ya saben lo que dicen… ¡Sarna con gusto no … !

He llegado a la conclusión de que las personas solo aprendemos si se nos toca el bolsillo. Propongo que se haga lo que se hace en otras ciudades europeas, y es que se les cobra a los automovilistas cada vez que entran al centro de la ciudad. Es la única solución, puesto que la gente no tiene conciencia y no se paran a pensar en el calentamiento global ni nada por el estilo.
Tema aparte merecen todos esos conductores que no respetan los límites de velocidad. Me hacen mucha gracia. Entras en un túnel limitado a 50 Km/h, y en vez de ir a esa velocidad, la sobrepasan en 6,7 u 8 Km/h. Hijos míos, si no vais a respetar la velocidad no hagáis el tonto y correr más, porque la diferencia haciendo lo anteriormente mencionado es tan insignificante, que además de quedar como estúpidos, resulta que no estáis ganando nada de tiempo.
Un mensaje para la DGT. Si queréis coger a los que corren demasiado, por favor, no indiquéis donde están los radares, y por favor más coches camuflados. Estoy cansado de ver como cada vez que sobrepasan los radares, empiezan a correr de nuevo para volver a aminorar la velocidad cuando se acercan a otro.
Recordemos que las señales están puestas para nuestra seguridad. Por favor respetarlas, que no vais solos en la carretera y en muchos casos dentro de los coches hay niños pequeños que no tienen porque pagar vuestras negligencias.
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