Estoy alucinado

sábado, 1 de mayo de 2010
Felicidades a los supermercados, que se encuentran en los aledaños de la ciudad universitaria de Madrid, porque han conseguido, que casi, la totalidad de los estudiantes, si es que se les puede llamar así, no lleven en sus manos, o colgados de sus hombros en mochilas, lo que deberían ser los libros, que el día de mañana, les proporcionen una formación adecuada, para poder enfrentarse a la jungla, que es la lucha por conseguir un buen puesto de trabajo. Lo que han logrado es tener una facturación importantísima, gracias a la venta de alcohol de todos los tipos, ya no necesitan vender ningún otro producto, distinto de los mencionadlos, porque a poco que lo pensemos, con toda la clientela potencial de la que disponen y que se acerca a sus locales, no necesitan de nadie más.
Es lamentable, cómo se les ve, con las manos llenas de bolsas de esas marcas, repletas de botellas de vino, cola, whisky, cerveza y sobre todo, hielo, mucho hielo.
Yo me pongo a pensar en todas esas personas que conozco y que sé de buena mano que han dado el callo duran te toda su vida académica y que no se permitieron una distracción, para poder conseguir un buen trabajo el día de mañana y aún así les ha costado lo suyo, así que no entiendo qué futuro les espera a todos estos chavales que un jueves por la tarde ye están dando al alcohol desde edades tan tempranas.
¿Qué futuro creen que les espera? A lo mejor al ver que no tienen ninguno y por descontado que no tienen espíritu de sacrificio y superación, no ven otra salida que matar el tiempo con alcohol en su interior, que al menos les harán ver la realidad distorsionada debido a sus efectos alucinógenos.