La vida

lunes, 31 de enero de 2011
Nacemos, y es poco el tiempo que tenemos para pasar por esta vida con poco sufrimiento, al menos sin ser del todo conscientes de lo que nos espera. De nuestros derechos y obligaciones con respecto a la vida y a los demás.
Es fácil identificar cual es el mejor momento de nuestras vidas, es ese, en el que se encuentran todos los críos y que nosotros descubriremos, cuando nos oigamos decir aquello de “quién fuera otra vez niño y disfrutar tan plácidamente de la vida, sin preocupaciones de ningún tipo”.
Llega un momento en que todo esto empieza a cambiar y se nos demanda que vayamos sufriendo un cierto tipo de cambios en nuestro día a día, cómo es el hecho, de que procuremos comer por nosotros mismos, que durmamos solos en nuestra habitación, que no nos hagamos pipí encima y que vayamos ayudando en casa, a ser posible, procurando no ensuciar y no poniendo cosas por medio.
Nos adaptamos, no podría ser de otra manera, siempre ha sido así y no lo vamos a cambiar ahora.
Pasamos a otro nivel, y comenzamos a asistir al colegio. Se nos exige más esfuerzo, y descubrimos nuevas maneras de relacionarnos y vamos cultivando nuestras mentes, sin saber muy bien para qué, pues somos demasiado jóvenes para entenderlo. Conocemos chicas y chicos que serán nuestros compañeros durante bastante tiempo, nos reiremos, jugaremos, nos enfadaremos, nos enamoraremos y sufriremos, pero esta es la vida y parece ser, que todo el mundo ha pasado por lo mismo, aunque a veces creamos, que no nos entienden.
Estoy sintiendo algo raro en mi interior, que hace que parezca otra persona, me ha cambiado la voz, tengo otro tipo de amistades y otro tipo de gustos, mis padres no me entienden en nada de lo que les digo y parece, que todo el mundo está en mi contra.
Afortunadamente, todos esos buenos consejos que me fueron dando mis padres, y a los que yo no quería hacer caso, me han venido bien, pero que muy bien, ya que estoy a punto de dar un salto importante en mi vida, y si no fuera por todos los valores que me han inculcado, desde su amor eterno, no sabría muy bien cómo afrontar este nuevo reto. Voy a trabajar y podré demostrar todo lo que valgo y para lo que me he preparado. Me esperan un montón de cosas nuevas que descubrir, pero ese es otro capítulo de mi vida, que contaré más adelante…

Allá voy

He procurado en todos mis artículos, no escribir acerca de política, pero creo que sería un necio si no plasmara en unas cuantas palabras y lo atónito que me dejan todas las cosas de las que estoy siendo testigo, al igual que el resto de la población de este país.
No entiendo cómo hemos llegado a esta situación. O mejor dicho si lo entiendo, pero no comulgo con la forma de no respuesta por parte de los ciudadanos, ya que a mi modo de ver, la situación se nos está escapando de las manos y nadie hace nada por solucionarlo, y lo que es peor, parece que las personas han entrado en un estado de hipnosis profunda que hace que todo pase a su alrededor sin que ni siquiera les pique la curiosidad.
Hace pocos días el gobierno (que eligieron democráticamente personas que creían firmemente que nos iban a gestionar de una forma adecuada y que supondría nuestro bienestar) nos dijo que tendremos que cotizar a la Seguridad Social durante un tiempo no inferior a los 39-40 años para poder cobrar la jubilación. Y aquí no ha salido ninguna voz pensante, a decir las cosas claras, cómo es el hecho de que si tenemos que pagar durante todo ese tiempo, ¿a qué edad tendremos que ponernos a trabajar para poder cumplir con ese periodo de tiempo de cotización?
Me explico. A estas alturas a nadie se le escapa que los chavales que estudien una o dos carreras universitarias, (ya que parece, que si no se tiene una formación universitaria, no eres nadie) y que además estudien un mínimo de dos idiomas, puesto que sin ellos las posibilidades de encontrar trabajo, se reducen drásticamente, y hacen algún “Máster”, e intentan trabajar en algún sitio para sacarse unos eurillos, y además intentan hacer algunas prácticas en algún sitio relacionado con lo que están estudiando, creo sinceramente, que no van a empezar a trabajar antes de los treinta años.
Si a estos treinta años les sumamos todos los que tienen que cotizar a la seguridad social, a mí no me salen las cuentas, ya que tendrían que jubilarse con 70 años, pero claro, de esto no interesa hablar.
Por otro lado, ¿cuál sería la empresa que tendría durante cuarenta años a sus empleados, sin despedirles y deshacerse de ellos utilizando un ERE, o cualquier otro método válido, para meter sangre nueva, y que les permitiera tener más beneficios, de los que les reportaría una gente tan anciana trabajando en la misma?
Veo todo esto y me sorprende que nadie haga nada, o mejor dicho que nadie diga nada al respecto. ¡Qué apatía tiene mi país¡
Mensaje para todos nuestros hijos: IROS DE ESTE PAIS, A GANAROS LA VIDA, A UNO DONDE SE OFREZCAN OPORTUNIDADES Y SE OS VALORE DEBIDAMENTE.
Lo siento por las nuevas generaciones. ¡QUÉ GRAN MENTIRA¡ Pero tenemos, futbol, buen tiempo, tapas, cerveza, vino, playas, fiestas toros y eventos deportivos varios, que hacen que nuestras mentes estén bien distraídas y no pensemos en lo realmente importante, por no hablar de los programas de la televisión, que son “programas mata- neuronas”
Son ya 5.000.000 de parados y subiendo. Si antes, con diferentes tipos de gobiernos, siempre teníamos un millón, millón y medio de parados y nunca fueron capaces de colocarlos ¿cómo vamos a colocar 5.000.000?

Carta a la seño

jueves, 6 de enero de 2011
Gracias por todo, pero sobre todo porque, lleguemos hasta donde lleguemos, siempre podremos decir que la primera piedra de este camino que emprendemos, la pusiste tú: nuestra seño.
Gracias por todas tus enseñanzas y por tus esfuerzos en que aprendiéramos todas las cosas que creías necesarias para nuestro desarrollo personal.
Gracias por compartir nuestros cumples contigo y por disfrutar de tu compañía.
Gracias por estar pendiente de nosotros cuando estábamos malitos y por tener siempre informados a nuestros papás y mamás de todos nuestros avances en el cole.
Siempre nos acordaremos de tu cara sonriente cuando nos escuchabas en las reuniones que manteníamos por las mañanas para contar cada uno lo que nos parecía importante, en nuestras “interminables” asambleas.
Gracias por enseñarnos a respetar a los demás y a intentar que guardáramos el turno de palabra… que con estos camaleones se hace especialmente difícil… tú mejor que nadie lo sabes.
Nos vamos felices y confiados en que la nueva etapa que comenzamos, lo haremos de la mejor manera posible porque venimos de estar con la mejor profe que se puede llegar a tener y te deseamos lo mejor… y que no nos olvides, porque nosotros no te olvidaremos jamás.
Un beso muy fuerte de todos nosotros y de parte de nuestros papás y mamás, que seguro que te están muy agradecidos porque te han cogido mucho cariño durante este tiempo, al ver lo bien que te has portado con nosotros y lo mucho que nos has enseñado.
Siempre seremos tus camaleones.