Si yo mandara

domingo, 28 de marzo de 2010
Si yo mandara, intentaría que cuando llueva, no tuviera nadie el problema de intentar visualizar las líneas de la carretera, ya que, con la lluvia, no se ven. Pondría una pintura reflectante, que no impidiera que se vieran las líneas.
Si yo mandara, intentaría que todas aquellas personas, que cuando nos tenemos que dirigir a ellas, para que nos hagan alguna gestión y no prestaran toda la atención necesaria en ello, se les despediría sin ninguna contemplación y de esa manera, nos fuese a todos, mucho mejor.
Si yo mandara, haría que el “espabilao” de turno, que se encarga, de enviar las fotos, que se toman a través de las cámaras, que se ponen en barrios, en los que sólo pueden pasar residentes y vehículos de servicio púbico, fuera a la calle, cuando tras comprobar, que el vehículo de la foto es de servicio público y aún así lo envía, con la consiguiente denuncia.
Si yo mandara, evitaría que se pidiera una fortuna, cuando vamos a comprar un piso, si no cumpliera con unas normas mínimas de estética, ya que por lo que piden, que menos que se esmeren un poquito y hagan bonitos los edificios y siguiendo siempre un mismo patrón arquitectónico, para no tener que avergonzarse, cuando uno va por la periferia y ve esos mostrencos cuadrados, de ladrillos rojos.
Si yo mandara, haría que todas esas personas, que llevan los perros sueltos, cuando saben "de sobra" que está prohibido, se les retirara la custodia de los mismos por un tiempo y se les pusiera multas ejemplarizantes... de la misma forma, haría con los que no recogen los excrementos de los perros.
Si yo mandara, pondría a la salida de discotecas, salas de fiesta y restaurantes, controles de alcoholemia, para que no tuviéramos los demás conductores, que encontrarnos con estas personas, que ponen en peligro nuestras vidas y la de nuestros hijos.
Si yo mandara…

La telebasura

miércoles, 10 de marzo de 2010
Creo que no soy el único, al que le molesta ver, lo que se está poniendo en las televisiones, día tras día.
Nos están comiendo el coco, siempre con la misma basura. A las amas de casa les tienen comidito el tarro con las telenovelas, que por cierto, vista una, vistas todas y las tienen tan contentas. Siempre pendientes de la hora a la que van a empezar, para programarse el día de tal manera, que no tengan algo que hacer, cuando sea el momento de que pongan alguno de estos comecocos.
Por otro lado, si se tienen que ausentar del domicilio, no os preocupéis, que ya aprenderán a programar el aparato de turno, para que cuando lleguen, puedan engancharse a ver esa porquería con la que les están lavando el cerebro.  Eso si, el gobierno tan contento, porque así no les da por pensar en los problemas que hay en esta vida.
Luego están esos programas del corazón en los que están viviendo del cuento, una serie de personas desde hace muchísimos años y siempre son los mismos. A ver, me contarán que tiene que ofrecer Belén Esteban a esta sociedad. Pues lleva ya un puñado de años hablando de los mismo ¡ENTIENDES! Es más, hasta le dan la oportunidad de dar las campanadas de navidad. Y no hay nadie que la quite de la caja tonta, porque hay un montón de gente, con la cabeza con muchos espacios libres en su interior, a las que se les puede rellenar con las historias de gente cómo la mencionada.
El caso, es que cada vez, hay más programas de este tipo y siempre con las mismas personas, que se van cambiando de cadena y que lo único que tienen que hacer, es exponer sus miserables vidas delante de los demás, para que haya alguien que les pague por ello.
Pero ellos, no tienen la culpa, más bien diría yo, que son bastante listas, por aprovecharse de ello, porque al otro lado de la caja tonta, hay seres tontos, a los que les interesa lo que tengan que decirles y en el lado opuesto hay una serie de personas, que les pagan por ello. Y luego la gente formándose para tener un buen trabajo y si se hacen médicos, por ejemplo, para salvar vidas, que tontería, prepararse tanto, para que luego haya un tipo de personas, que sin preparación ninguna, ganen más dinero que un profesional que tiene una responsabilidad muy grande en el trabajo.
Un poquito de por favor, que se les van a destruir las pocas neuronas que les quedan.

Los abuelos ocupados

Que importantes son los abuelos y que poco los tenemos en cuenta, a no ser que les necesitemos para alguna cosa, cómo que nos echen una mano, con los niños, o para que nos acompañen a hacer alguna gestión.
Es triste decir esto, pero al paso que vamos, si no es por ellos, nos iría mucho peor, porque hoy en día, necesitamos trabajar los dos, para poder afrontar todos los gastos que tenemos, ya sea, pagar la hipoteca, el colegio de los niños, los seguros del hogar y los coches y todo lo que conlleva la vivienda (recibos de agua, gas, luz, teléfono, comunidad, etc …)
Recuerdo, que cuando tuvimos a mi hijo, gracias a los abuelos, pudimos seguir trabajando, siguiendo con nuestras vidas cómo si nada, porque los abuelos preparaban comidas para todo el mes y luego las congelaban, llenándonos los cajones de la nevera hasta arriba, también llevaban al niño a la guardería y lo recogían. Que el niño estaba enfermo, pues se ocupaban de llevarlo al médico.
En fin, que son todo ventajas. Yo sé que la gente no suele reconocer esto que les estoy contando, porque es mejor criticar a los suegros, mejor dicho a la suegra, pero no seamos hipócritas y reconozcamos su labor, que es muy importante y si queremos que la juventud siga teniendo descendencia, no nos queda otra que tirar de los abuelos.
Por otro lado pienso que nos estamos aprovechando de ellos, que ya han criado a sus hijos y que no tenemos derecho a abusar de esa manera, pero no nos equivoquemos, o lo hacemos así, o no tendremos más hijos, en un país, en el que cada vez hay más mayores.
Un recuerdo muy especial para todos los abuelos, que se sacrifican, para que sus hijos puedan seguir trabajando y además les enseñan cosas y les cuentan historias, que luego ellos recordarán cuando sean mayores y que a su vez trasmitirán a sus hijos.
Gracias abuelos.

Es genial ser adulto

lunes, 8 de marzo de 2010
Si, ya sé que ser adulto conlleva muchas obligaciones, preocupaciones, cargas familiares, laborales, pagos, hijos, quehaceres diarios y una serie de cosas, que hacen que siempre, tengamos que comportarnos, cómo personas locuaces, serias, responsables y que siempre parece que estemos enfadados. Nos hemos convertido en lo que eran nuestros padres, cuando tenían nuestra edad.
Todo esto es ser adulto, pero hay una cosa, o mejor dicho, una serie de cosillas, que hacen que merezca la pena, pasar de la niñez, pubertad con la tontería incluida, a ser esas personas, que trabajarán el resto de sus vidas y por lo que se les recompensará, con una cosa llamada sueldo, e incluso con unas cosas geniales llamadas “pagas”. Lo que merece la pena de todo esto, es que, cuando nos venga en gana, podremos comprarnos todas esas cosas, que cuando éramos pequeños, no podíamos, porque teníamos a nuestros padres, siempre con el “no” en la boca. Era increíble, parecía que incluso antes, de que acabaras de decir que querías algo, ellos ya te habían plantado el “no” por delante.
¡Mira que si les dices que te quieres parecer a ellos!
Pues eso, que ahora vas por la calle y ves ese juego de coches que siempre quisiste tener cuando eras pequeño y entras a la tienda y te lo compras, además, tienes la excusa de que es para jugar con tu hijo.
El otro día empecé una colección de cromos de futbol y cuando ves que te quedan unos pocos para acabarla, ¿qué vas a hacer, comprar más sobres, para ver si la acabas y que se sigan repitiendo siempre los mismos cromos? Pues no, vas y le dices al niño de turno, que si te consigue los cromos que te hacen falta, le das un dinero para que se compre chuces y le salgan granos en la cara.
¡A que mola ser adulto!

Una buena idea

A ver, todos hemos oído hablar acerca de tiendas, en las que hay chollos de determinados productos. Siempre hay alguien, que nos dice que hay un sitio, al que merece la pena ir, para comprar no se qué cosa, porque es más barata que en otros sitios a los que estamos acostumbrados a ir, para descubrir que son carísimos, o que no están al alcance de nuestros bolsillos.
Yo lo que propongo, es que alguien, se encargue de que se cree una de esas páginas de internet, de una forma altruista, para que en ella se vuelque toda la información en lo que a chollos se refiere. De esa manera, nos podríamos aprovechar todos, de esas gangas, e iríamos a cosa hecha, sin necesidad de tener que patearnos un montón de lugares, bien a pie, o bien en nuestro coche, para ver si nos podemos ahorrar unos euros.
Empezaré por decirles que en mi barrio hay un sitio, en que encuentras colchones al 80% de descuento, con relación al precio que nos piden en las tiendas especializadas.
También he podido comprobar, cómo comprando a través de internet, se pueden encontrar precios de ruedas, para el coche, a un precio razonable, incluso por la mitad, de lo que han pretendido cobrarme en las tiendas, que se dedican a la venta de las mismas.
Imaginaos, lo que sería, que cuando quisiéramos comprarnos un coche, no tuviéramos que recorrernos los 5 ó 6 concesionarios de turno para negociar una rebaja mínima, que por otro lado, nos estamos gastando al utilizar nuestro coche para desplazarnos hasta los concesionarios, por no hablar del tiempo que destinamos a esto, que no está pagado con dinero.
Seamos solidarios y colaboremos entre todos, para de esta manera, hacer que el resto de los negocios, bajen los precios y no intenten robarnos con esos precios abusivos, a los que a muchos de nosotros, nos ponen los pelos como escarpias.
Imaginar, que hubiera personas, que se conformaran con ganar lo suficiente, sin tener que exprimir los bolsillos de los que vamos a utilizar sus servicios y que todos tuviéramos dinero en el bolsillo y saneadas nuestras cuentas, porque todos tendríamos posibilidad de ahorrar, mes a mes, parte del sueldo que ahora nos gastamos e hipotecamos durante muchos meses.
Que los que entienden de informática, hagan algo por solucionar este tema.
Gracias. ¡Qué vida!

Los apropiadores de historias

No sé, si conocerán a alguna de las personas que les voy a describir, pero yo conozco algunos casos y de verdad, que es para preocuparse y quedarse helado, cuando uno escucha lo que sale de sus bocas.
Suelen ser personas, que deben de tener un defecto de fábrica en su interior. Todos solemos, “cuando contamos historias, o alguna cosa que nos ha pasado, o que hemos visto o escuchado”, exagerar de alguna manera y magnificar lo que queremos contar a otras personas, para de ésa manera sentirnos más importantes.
Pues lo dicho, que conozco algunas personas, que cuando estás con ellas, se ponen a contar historias, que generalmente, siempre son las mismas y que no se dan cuenta, de que te les han contado hasta la saciedad, porque yo imagino deben ser personas, que no deben tener muchos amigos y a los pocos conocidos que tienen, les ponen en el aprieto de tener que escucharlas día sí, día también.
Y claro, ¿qué haces? ¿Les dices que ya te lo han contado y te arriesgas a que se sientan ofendidos y dejen de hablarte, “que por otro lado, no estaría mal”, o por educación, te callas y sigues aguantando la pesadilla en la que te meten sin tú quererlo?
Pero todavía hay un tipo más preocupante de individuos que se engloban en este tipo, del que les estoy hablando y son aquellos que se apropian de las historias de los demás, cómo si les hubiera pasado a ellos. Esto me ha pasado en muchas ocasiones y doy gracias a que he tenido a personas cerca de mí, que se han quedado sorprendidos al escuchar de la boca de estas personas historias que me3 han pasado a mí y que al retirarse ésta persona, me han hecho el comentario de ¿pero te has dado cuenta de lo que ha dicho? Si eso te pasó a ti.
En fin, cómo en este mundo tiene que haber de todo en la viña del señor, dejemos que sigan con sus fantasías y que nos sigan dando la lata con historias que en muchos casos, las conocemos de sobra porque nos han pasado a nosotros, pero que por otro lado, las escucharemos de una manera diferente, ya que la van a contar de manera tal que parezca que les ha pasado a ellos y siempre la van a exagerar todo lo que puedan, dentro de unos límites normales, claro.

Las colas

miércoles, 3 de marzo de 2010
Es curioso, pero tengo el convencimiento de que a todos les ha pasado alguna vez y sabrán muy bien a que me refiero con lo que les voy a contar.
Todos hemos sufrido interminables colas, para acceder a algún sitio en el que estuviéramos interesados, Cómo estamos bastante tiempo en la misma, nos da por mirar a los demás y examinarlos de arriba abajo. Les criticamos en nuestro interior, pero de lo que estamos muy atentos, es del hecho de que no se cuele nadie. Eso, podría provocar un cataclismo. Todos empezarían a gritar y protestar, con lo que la persona en cuestión, tendría que hacer frente a una situación muy desagradable.
Todo esto, siempre suele pasar de la manera que les acabo de describir, siempre desde el punto de vista de las personas que no están al comienzo de la cola. Pero la cosa cambia, cuando nos encontramos de los primeros en la misma. Todo adquiere una importancia extrema y se hacen marcajes al hombre, casi cómo en el futbol.
El otro día, madrugué para ir a hacer una gestión a la administración y llegué con dos horas de antelación. Era el sexto y estaba bastante contento, si es que se puede estar contento de tener que estar de pie durante dos horas hasta que abran las puertas.
Pero en fin, es lo que hay. Y hay es a donde voy, todos pendientes unos de los otros. La gente va llegando y van pidiendo la vez. Todo marcha bien, hasta que llega el de turno, que no pide la vez y todos nos miramos, con una complicidad, cómo dando a entender con la mirada que si intenta colarse, le linchamos. Luego, mas tarde, después de que haya llegado esa persona, llega otra que si que pide la vez y todo se vuelve a aclarar, pero esto suele suceder unas cuantas veces a lo largo de la espera.
Otro punto a tener en cuenta es el de ir colocándonos al lado de la puerta, de forma que nadie se intente colar por delante de nosotros, pero ahí, es cuando la persona encargada de abrir las puertas, decide que la mejor manera de destrozar todos nuestros esfuerzos por que todo esté controlado, se lo carga, ya que decide abrir una puerta distinta de la que nosotros creíamos.
Otra cosa que se suele hacer durante el rato de espera, es intentar ver por encima de los hombros de las personas que están leyendo el periódico y que nosotros no llevamos, para no tener que andar cargando con más de lo que creemos que podemos tener en las manos. También están los que fuman, que al principio, de vez en cuando, salen a fumar un cigarro, pero cuando se acerca la hora de que abran, aunque falten 45 minutos, estos ya ni se mueven aunque se estén fumando por dentro.
¡Qué curiosas son las colas!