Los que entienden de informática

lunes, 11 de enero de 2010
A todos les habrá pasado que tengan un amigo o conocido que entienda de informática y del que intentamos aprovecharnos, en el buen sentido de la palabra, cuando viene a casa para que nos repare el ordenador que tenemos y podamos sacarle el máximo rendimiento dentro de nuestras posibilidades.


Es curioso y he podido comprobarlo muchas veces que, llegan, te instalan y desinstalan programas a su antojo, siempre diciéndote eso de que: "para qué quieres tal o cual cosa" o "porqué te has bajado no se qué cosa", sin darse cuenta de que casi todo lo que tienes en el ordenador te lo han puesto otras personas de esas que saben de informática.
Es común en todos ellos que después de instalarte lo que a ellos les parece que necesita tu ordenador siempre te lo hacen sin apenas explicarte nada y siempre de tal manera que no sabes cómo han hecho nada y qué pasos tienes que seguir tú, para que cuando ellos ya no estén puedas hacer lo que te han explicado de una forma tan escueta y rápida.
Creo entender que lo hacen para que no entiendas tanto como ellos y así no puedan fardar de todo lo que saben. “Es broma”. Yo se lo agradezco mucho siempre, pero por favor para otra vez, que la habrá, un poquito de más calma.
Un recuerdo muy especial para mi amigo Ángel, que si no fuera por él, este blog, no sería posible.

La lectura

Animo a todas las personas a que cojan un libro que les recomiende alguna persona y se enfrasquen en su lectura.
Es un llamamiento a todas aquellas personas que como yo no le prestaba la suficiente atención a este vicio tan maravilloso.
Yo empecé leyendo el Código Da Vinci. Se lo vi a varias personas y me llamó la atención que ni siquiera salían de sus puestos de trabajo para fumar un cigarro o tomar un café. Estaban tan metidos en las historias que leían que se olvidaban de lo que pasaba a su alrededor. Lo describo de esta manera porque es lo que me pasa a mí cada vez que leo un libro. Te transporta a otro mundo, y que mundo tan maravilloso.

Me quito el sombrero ante los escritores/as de libros como El último Catón, los de Carlos Ruiz Zafón, Los renglones torcidos de Dios, todos los que ha escrito Dan Brown y para mí uno de mis favoritos La historiadora, se lo recomiendo a todo el mundo.
Tengo que hacer una crítica negativa al respecto de lo que cuestan los libros. A mi parecer son demasiado caros y no todo el mundo puede comprarse todo lo que se publica precisamente por este motivo. Una recomendación que hago para que no tengan que echarse las manos a la cabeza cuando se empiecen a bajar los libros de internet o los audiolibros. Bajen los precios, no les vaya a pasar como a los discos y películas.
Viva la lectura, que nos hace más cultos y que conozcamos mucho más acerca de múltiples temas.

Un día en la nieve

Los que vivimos en Madrid no tenemos muchas oportunidades de disfrutar de la nieve, de modo que cuando cae una nevada como la de ayer, salimos todos a jugar y a participar de juegos con los niños.


Es curioso el efecto que produce una nevada en una ciudad como ésta. La ciudad se paraliza ya que no estamos preparados de ninguna manera. Es lógico, teniendo en cuenta que nieva una vez al año o cada más tiempo. Se cortan las carreteras, el aeropuerto lo sufre también teniendo que cerrar pistas y acumulándose los retrasos, los repartidores no pueden llegar a tiempo a realizar sus trabajos, pero luego tenemos el otro lado de la cara en el que los padres que no han podido ir a trabajar disfrutan con los hijos saliendo al parque y juntándose con los vecinos. Todo es alegría y diversión. Se cuentan anécdotas y chascarrillos, y se hacen fotos los unos a los otros.
Es un momento muy especial que se comparte con los hijos y con los amigos.
Me despido de vosotros, deseando que vuelva a nevar lo más pronto posible para que podamos tirarnos unas cuantas bolas, nos empapemos y nos acerquemos a la chimenea para secarnos tomándonos un chocolate caliente.

Un nuevo proyecto

miércoles, 6 de enero de 2010
No sé si les habrá pasado lo mismo que a mí. Yo ya he empezado algunos proyectos de negocios y siempre es lo mismo al margen del final des mismo. Unas veces para bien y otras para mal. Se comienza con una idea, se va uno alimentando de fantasía y de emociones, se le va dando forma dentro de la mente hasta el momento en que se empiezan a hacer gestiones para comenzar a hacer realidad esa idea.
Se siente miedo, temor a que la cosa salga mal, un hormigueo característico en el estómago y en este último caso como es el mío se siente seguridad ya que tengo la gran suerte de tener a mi mujer muy cerca de mí, que hace que todas las ideas que se me pasan por la cabeza vayan cogiendo forma de una forma normal y razonable ya que uno es bastante propenso a exagerarlo todo, seguramente por la emoción de ese nuevo proyecto.
Como habrán podido deducir de mis palabras voy a comenzar una nueva aventura y tengo la sensación de que me irá bien porque tengo todo el apoyo y buenos consejos de mi familia.
Una dedicatoria muy especial para mi mujer.

El precio de las cosas

Hablamos mucho acerca de la crisis y de lo mal que lo están pasando las personas y las empresas para poder seguir adelante, pero se han parado a pensar que parte de la culpa de que esas empresas lo están pasando mal, la tienen ellos mismos.


Me refiero a que tengo la sensación de que aquí todo el mundo se ha querido hacer de oro en muy poco tiempo. Pongamos ejemplos: El otro día vi un jersey en una tienda con un descuento increíble. Costaba 307 euros y lo habían rebajado a 24 euros, y aún así le ganan dinero. Los coches, descubrimos ahora que cuestan bastante menos de lo que habíamos estado pagando por ellos y los pisos cuestan la mitad de lo que nos estaban pidiendo por ellos. Y aún así ganan dinero. Que no les den pena, que se han estado riendo de nosotros y nos han estado robando con una sonrisa en los labios y ahora tenemos que aguantar que nos digan que lo están pasando mal.
Otro comentario aparte para todos aquellos jefes y dueños de empresas que cuando las cosas iban bien, no se preocuparon de guardar para cuando vinieran las vacas flacas y que normalmente lo solucionan despidiendo a parte de sus plantillas por no haber hecho un buena gestión en sus empresas.
Espero haber tocado las conciencias de todas esas personas egoístas que solo pensaron en ellos mismos y que ahora se lo hacen pagar a sus empleados.

La felicidad

La felicidad tal y como yo la entiendo es llenar tu vida con todas aquellas cosas y personas que hagan que te sientas contento y que disfrutes de la vida.
Todas las cosas materiales están muy bien, pero si además tienes la gran suerte de poder disfrutar de ellas junto a las personas que quieres, eso es lo mejor de esta vida.
Tengo una mujer maravillosa y un hijo que hace que cada día aprenda cosas nuevas y que hace que cada día que trabajo quiera volver a casa pronto para disfrutar de ellos dos.
Por si esto no fuera suficiente tengo la gran suerte de coincidir en casi todos los temas importantes que nos conciernen a mi pareja y a mí.
Siempre se puede tener más y mejores cosas, pero nunca podré tener una familia mejor. Los amo y adoro y espero poder seguir disfrutando de ellos por muchos años.
Deberíamos tomarnos un tiempo para pensar en todo aquello que es importante para nosotros y descubrir que tenemos más de lo que necesitamos.
Espero que les haya tocado la fibra sensible.

Gestiones en la Administración

martes, 5 de enero de 2010
Les habrá pasado alguna vez aquello de tener que hacer alguna gestión en la Administración y siempre se va pensando: ¿qué papel me faltará esta vez?.


Si pensamos así, es porque estamos acostumbrados a que esas personas que nos atienden no realizan bien sus respectivos trabajos. Creo entender la razón. Me imagino que es duro estar escuchando quejas todo el día del resto de ciudadanos. Pero todo iría mejor si estas personas, cuando uno va por primera vez, se dignaran a dar toda la información necesaria para así no tener que ir sucesivamente para la misma gestión, y claro está, con otro humor muy diferente al del primer día. Por si fuera poco, tenemos que soportar colas interminables en la calle, sin saber muy bien si esa será la cola correcta, porque ¿para qué van a poner carteles indicativos que faciliten la vida un poco al ciudadano?.
Propongo que se haga como con los controladores aéreos, más o menos. Por ejemplo, que trabajen dos horas y descansen una, todo esto claro está, teniendo personal para cubrir esos tiempos de descanso. Y como dirían en el anuncio uno se queda con las ganas de decirles: “usted lo que necesita es…”.
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